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El EHF EURO 2026, el campeonato que confirmó una era

  • Foto del escritor: Carlos S.
    Carlos S.
  • 1 feb
  • 5 Min. de lectura

Un resumen del campeonato vivido in situ y las entreviestas realizados por nuestro medio en el europeo.

Del dominio danés al resurgir alemán: un campeonato que reconfigura el tablero europeo de cara a los próximos ciclos.

Reportaje realizado por Cayetana y Carlos, enviados especiales de Pasión BM en Dinamarca y Suecia.

El EHF EURO 2026 no fue únicamente el torneo que coronó a Dinamarca en casa. Fue, sobre todo, el campeonato que ordenó el presente y anticipó el futuro del balonmano europeo, confirmando hegemonías, consolidando proyectos y señalando con claridad qué selecciones están llamadas a marcar el próximo ciclo internacional.

El podio —Dinamarca, Alemania, Croacia e Islandia— refleja solo una parte del relato. El análisis global del torneo, tal y como han subrayado medios especializados internacionales, apunta a una Europa más profunda, con nuevas capas competitivas y con selecciones que ya no dependen únicamente del talento histórico.

Celebración de los Daneses. Foto: EHFP
Celebración de los Daneses. Foto: EHFP

Dinamarca: hegemonía sostenida incluso en contextos adversos

Dinamarca volvió a ser la referencia absoluta del campeonato, pero lo hizo desde un camino menos lineal de lo que podría sugerir el resultado final. Lesiones, una derrota en la fase preliminar y un torneo de máxima exigencia no impidieron que el equipo de Nikolaj Jacobsen encontrara su mejor versión cuando el margen de error se redujo al mínimo.

La lectura internacional coincide en destacar la capacidad de adaptación como la gran fortaleza danesa. Sin varias piezas clave y tras el relevo generacional posterior a París 2024, el equipo mantuvo identidad, profundidad y una regularidad que terminó marcando la diferencia. El Europeo cerró, además, una etapa pendiente en el ámbito continental tras los precedentes de 2020, 2022 y 2024.


Alemania: confirmación de un proyecto estable

Alemania no “regresa” al primer plano: se mantiene en él. El Europeo 2026 reforzó la percepción, compartida por la prensa centroeuropea, de que el proyecto alemán ha alcanzado una madurez competitiva sostenida. Defensa estructurada, portería determinante y una primera línea capaz de asumir responsabilidades en escenarios de máxima presión fueron los pilares de su torneo.

La continuidad de Andreas Wolff, líder estadístico y emocional, y la consolidación de su bloque confirman a Alemania como una selección preparada para competir por títulos de forma recurrente en los próximos ciclos.


Portugal: de selección emergente a actor estructural

Uno de los consensos más claros en la prensa portuguesa e internacional tras el torneo es que Portugal ha dejado de ser una sorpresa. Su presencia en el All-star Team, con Francisco Costa como mejor joven del campeonato y mejor lateral derecho, simboliza un salto cualitativo que ya no se explica solo desde el talento individual.

Los análisis destacan la evolución táctica del equipo, su capacidad para competir ante selecciones históricas y la sensación de que Portugal ya forma parte del segundo escalón fuerte de Europa, con potencial real para seguir creciendo. El Europeo 2026 no fue un punto de llegada, sino una confirmación de que el proyecto portugués tiene recorrido y continuidad.


España: transición, exigencia y cambio de ciclo

La lectura internacional sobre España ha sido más prudente, pero coherente. Lejos de interpretaciones dramáticas, los medios especializados sitúan a la selección española en un proceso de transición profunda, marcado por el relevo generacional y la adaptación a un contexto europeo cada vez más físico y rápido.

España mantuvo competitividad en tramos del torneo, pero sin la continuidad ni el peso específico de ciclos anteriores. El Europeo dejó la sensación de que el equipo se encuentra en una fase de reconstrucción, en la que el objetivo pasa menos por resultados inmediatos y más por sentar bases sólidas para el siguiente ciclo internacional.


Un Europeo que amplía el mapa competitivo

El bronce de Croacia, el cuarto puesto de Islandia, la consolidación alemana y la irrupción estructural de Portugal completan un campeonato que refuerza una idea central: Europa es hoy más profunda y más exigente que nunca. El talento se reparte, los márgenes se estrechan y la gestión colectiva pesa tanto como la calidad individual.

El All-star Team, con representantes de seis países distintos, es una imagen fiel de ese equilibrio creciente y de un balonmano europeo que ya no se explica desde una sola narrativa.


Mirando al próximo ciclo

El EHF EURO 2026 no alteró radicalmente la jerarquía, pero sí la ajustó con precisión. Dinamarca sigue siendo el espejo en el que mirarse. Alemania consolida su estabilidad. Croacia mantiene su carácter competitivo. Islandia se afirma. Portugal da un paso adelante estructural. España asume el reto de la transición.

Más que un final, este Europeo fue un punto de ordenación del presente y una hoja de ruta clara hacia los próximos ciclos internacionales.

El camino hacia el EHF EURO 2028 se presenta así como una continuidad directa del escenario dibujado en 2026: una Europa más amplia, más exigente y con menos diferencias estructurales entre aspirantes. Un contexto en el que la regularidad, la profundidad de plantilla y la gestión del ciclo competitivo volverán a ser tan determinantes como el talento individual.

Con España como país anfitrión, el próximo Campeonato de Europa no será solo una nueva edición del torneo continental, sino también una cita cargada de simbolismo. Será la primera gran prueba de los proyectos que aspiran a discutir el liderazgo danés en la siguiente fase del balonmano internacional y, al mismo tiempo, un escenario clave para medir el impacto real de los procesos de renovación que atraviesan varias de las grandes selecciones europeas.

El Europeo de 2028, en suelo español (Madrid y Valencia), se perfila así como un punto de inflexión más que como una simple continuidad del calendario.


El Europeo contado desde dentro

Más allá de la pista, el EHF EURO 2026 también se vivió desde dentro gracias a la presencia in situ del equipo de Pasión BM en Dinamarca y Suecia. A lo largo del campeonato, el medio realizó entrevistas directas a protagonistas del torneo —jugadores, técnicos y figuras del entorno del balonmano europeo— ofreciendo una mirada cercana y contextualizada de un Europeo marcado por la exigencia competitiva y el cambio generacional.

Las entrevistas, realizadas en zonas mixtas y entornos oficiales del campeonato, aportan el pulso real de un torneo de máximo nivel y completan la cobertura con voces que ayudan a entender no solo qué ocurrió en la pista, sino cómo se vivió desde dentro por sus protagonistas.

Entrevistas y contenidos exclusivos del EHF EURO 2026, realizadas in situ por Pasión BM.

Facilitamos alguna de ellas, pero no te las pierdas en nuestras RRSS;

Chema Rodriguez, técnico de Hungría:

Hampus Wanne, extremo sueco;

Viktor Hallgrímsson portero islandés;

Domen Makuc el central esloveno;


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